Durante años las creí, sólo porque otros, que yo pensaba que sabían o debían saber más que yo acerca del amor, me lo dijeron.

O tal vez fue lo que entendí que decían la literatura, los poemas, las películas, las canciones y mis amigos.

¿Cómo podía yo cuestionar a tanta, tanta gente, si tantas personas tan inteligentes, durante siglos, decían los mismo?

Hasta mi Mama y mi abuela repetían, con seguridad, estas reglas del amor como si fueran verdades absolutas, que un disfuncional y confundido como yo, nunca se podría atrever a cuestionar. Aunque pensándolo bien, casi nunca las vi felices con sus amores.

Ahora entiendo, que esos consejos inocentes y bien intencionados, han sido la causa de millones de sufrimientos y hasta de muertes.

Durante años regí mis afectos con algunas de estas reglas malsanas, a las que hoy les atribuyo muchos de mis dolores.

Después de todo, lo que más lamento, fue cómo me traicioné mil veces por vivir algunas de esas mentiras, y cómo me perdí de disfrutar más, mis afectos.

Todo esto me lo hubiera evitado, si sólo hubiera escuchado más a mi corazón. Y no hablo del corazón como la emoción, hablo de esa parte de nosotros, que «sabe» que cuando la obedecemos, nos hace más libres y felices, y cuando la negamos en cambio, la tapamos con nuestros juicios o hacemos más importantes los miedos u opiniones de los demás. Nos duele, y sentimos como si fuéramos infieles con nosotros mismos.

Antes yo pensaba, que en las cosas del amor, debería aprender de quienes tuvieran experiencia, pero NO, ahora sólo quiero escuchar a quienes son felices, porque para mí de eso se trata, de ser más feliz.

Lo que voy a compartir, ahora que lo sé, me parece muy simple y lógico, y entre más comparto estas ideas, encuentro más y más personas que como yo al saber de esto se dicen: «pero claro, cómo no me había dado cuenta de eso» Quizás a Ud. le ocurra lo mismo.

Estas reglas se aplican todas a la relación de pareja, algunas a las demás relaciones, principalmente las de familia, padres e hijos, y unas pocas a otras relaciones en menor intensidad.

Estas son algunas de esas mentiras, aquí vamos:

El amor es para toda la vida:

Son excepcionales y más en esta época, las parejas que duran juntos toda la vida. Sería ideal, hermoso, romántico, pero esto en la vida real es muy escaso.

Le estoy poniendo una carga muy grande a la relación, si yo tengo el pensamiento de que mi relación TIENE que durarme para TODA la vida. Es como empezar con una gran responsabilidad en algo que no sé cómo va a funcionar.

Creo, que una cosa es asumir un compromiso de largo plazo para hacer lo mejor que se pueda, para que la relación dure, que es en realidad lo que hacemos cuando nos comprometemos, y otra cosa es tener el pensamiento de que la relación TIENE que ser para TODA la vida.

Pienso que por eso, muchas parejas dejan de cuidar su relación, de conquistar cada día al otro, de enamorarlo, porque es fácil pensar «ya estamos comprometidos, ya estamos juntos, no es necesario hacer lo que hacíamos antes para enamorar al otro», actitudes como ser paciente, flexible, entusiasta, apasionados, etc.

Por eso muchas relaciones, muy pronto se convierten en monótonas y aburridas, porque «para qué lo voy a vivir como algo que se puede acabar hoy, para qué hago el esfuerzo de cuidarlo, si lo voy a tener para TODA la vida»

Si me ama tiene que hacerme feliz:

En realidad nadie puede hacer feliz a otra persona, cada uno se hace feliz así mismo. Si estoy amargado, NO es responsabilidad de mi pareja hacerme feliz, es responsabilidad mía.

Si quiero mantener mi amargura, nadie me la puede quitar hasta que yo quiera. Si soy feliz, nadie me puede hacer infeliz a menos que lo permita. Mi deber, es hacer lo mejor para que mis amados estén bien.

Pero la felicidad depende de cada uno.

Si me ama debe sufrir cuando no está conmigo:

Si yo amo, quiero que esa persona este feliz, y no que sufra por mí. Habrá muchos momentos en la vida real de cualquier relación, en los que no podrán estar físicamente el uno con el otro, y cada quien sabrá cuál es su balance. Pero el pensamiento de que tengo que sufrir porque no estoy con el otro, definitivamente hará más difícil lo que ya es difícil.

Yo puedo extrañar al otro, preferir estar con esa persona, pero eso es diferente a tener que sufrir porque no estoy con el otro.

Además yo no puedo cargar al otro, con la responsabilidad de que a mí no me gusta estar sólo. Yo, tengo que aprender a disfrutar mi propia compañía. Eso me hará más independiente y feliz.

Si me ama debe sufrir cuando yo sufro:

Una cosa es ser sensible con el otro, tener compasión cuando el otro pase momentos difíciles, apoyar al otro si esa es la decisión. Otra cosa muy diferente es sufrir sólo por lealtad al otro, eso es como crear una epidemia de dolor entre los seres que se aman. Además si me siento feliz, ¿acaso me debo sentir culpable?

Porque en ese pensamiento, ¿cómo voy a estar feliz cuando el otro sufre? Si el amor quiere lo mejor para el otro, entonces ¿lo mejor no es que yo quiera que el otro este feliz?

Si verdaderamente me ama debe sentir celos:

Los celos son una de las emociones negativas, más dolorosas y destructivas. Los celos no son inseguridad con el otro, sino consigo mismo. Si los alimento en mí serán crecientes y no habrá nada que haga el otro, que me tranquilice totalmente. Entonces ¿por qué crecer o alimentar este veneno? La posesión y el control, no tienen que ver con el amor, sino con el desamor.

Si me ama debe saber lo que yo quiero y se debe anticipar a mis deseos o pensamientos:

Eso se llama telepatía. Esperar que el otro me lea la mente es injusto con el otro, y es un pensamiento del que resultará dolor. Porque si a veces es difícil aclarar lo que uno mismo está pensando, aún más difícil será saber lo que el otro espera. Y si una vez mi pareja anticipa mi pensamiento, será casi imposible hacerlo siempre.

La otra persona tiene que valorarme:

Yo soy quien tiene la responsabilidad de valorarse. Si yo no me valoro, no importa lo que haga el otro, sentiré que no valgo. Y si me valoro, no permitiré que el otro no valore lo que soy en la relación, sabré poner límites sanos, y no dejaré que me hagan daño.

Si el otro hizo algo que me ofendió tiene que contentarme:

Lo que me ofende no es lo que hace el otro, es mi pensamiento, es mi expectativa. Yo decido ofenderme y decido cómo me voy a sentir y hasta cuándo. El otro NO tiene el poder sobre mis sentimientos, yo se lo doy.

Pero en últimas, tarde o temprano, todo sufrimiento termina así: «¡Bueno ya no voy a sufrir más por eso!», y luego nada tiene que ver con el otro.

Si miro para atrás en mi vida, una de las pérdidas más grandes, es lo que dejé de vivir por estar esperando en mi pensamiento lo que no era. Por no vivir con alegría y entusiasmo, lo que YO sentía en el momento. Por hacerle caso a mis juicios o a mis miedos, por llenarme de condiciones para ser feliz. Por estar reaccionando por mis inseguridades a situaciones, que sólo estaban ocurriendo en mis pensamientos, y cargar a los demás con ese peso.

Te invito a cuestionar todos los pensamientos que te causan sufrimiento, que te alejan de vivir lo que es.

Si alguna de estas 8 mentiras te está causando dolor, responde estas preguntas y si lo haces en el blog, tus respuestas no sólo te ayudaran a ti, sino a otros también.

Ejercicio

¿Cuál de estos pensamientos te ha causado más sufrimiento?

Elije uno y responde las preguntas por escrito.

Te sugiero escribir en el blog (si quieres de forma anónima) cada respuesta, y darla de la manera más honesta, así no sólo te ayudarás a ti, sino a quienes te lean.

Recuerda: TU SUFRIMIENTO NO TIENE QUE VER CON EL OTRO SINO CON TUS PENSAMIENTOS

Elije uno de estos pensamientos:

Si (nombre de tu pareja) me ama, me tiene que amar toda la vida.

Si (nombre de tu pareja) me ama me debería hacer feliz.

Si (nombre de tu pareja) me ama debería sufrir cuando no está conmigo.

Si ( nombre pareja ) me ama debería sufrir cuando yo sufro ,

Si (nombre de la pareja) me ama debería sentir celos.

Si (nombre de la pareja) me ama debería saber lo que yo quiero y anticiparse a mis pensamientos.

Si (nombre de la pareja) me ama, debería valorarme.

Si (nombre de la pareja) me ama debería contentarme por lo que hizo.

Las Cuatro Preguntas

1) ¿Es verdad?

2) ¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza?

3) ¿Cómo reaccionas y qué sucede, cuando crees en ese pensamiento?

4) ¿Quién serías sin el pensamiento?

Ahora invierte el pensamiento:

(pensamiento original: si me ama me tiene que amar toda la vida)

  1. a) al opuesto (Mi pareja no me tiene que amar toda la vida)
  2. b) a uno mismo (Yo me tengo que amar toda la vida)
  3. c) al otro (Yo no tengo que amar a mi pareja toda la vida)

Encuentra tres ejemplos genuinos y específicos de cómo cada inversión, es verdad en tu vida.

Muy amigablemente,

Carlos Devis

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